viernes, mayo 25, 2007
lunes, mayo 21, 2007
ilegible
Mañana se incorpora a sus correspondientes hospitales la nueva hornada de residentes. R1 que empezaron la carrera conmigo pero la acabaron un año antes.
En la coca cola de media mañana, carmen y yo lo comentábamos con una mezcla de excitación (las siguientes deberíamos ser nosotras) y, como no, envidia. Supongo que es inevitable. Me refiero a pensar que ahí deberías estar tú, y no encerrada en la biblioteca... Creo que me quejaba de eso, de que ésa debería ser nuestra situación, y no la real.
-No sé, supongo que sí, pero no tiene marcha atrás... Las cosas siempre pasan por algo, pero a veces, no somos capaces de ver el por qué en el momento...
Eso me ha dicho carmen y luego el tema se nos ha ido, como siempre nos pasa. Algo hemos contado del fin de semana o de lo horrible que va a ser nuestra vida a partir del día 13 (o incluso el 11) cuando todo el mundo esté de vacaciones menos nosotras... En fin, que no he vuelto a pensar en el por qué de las cosas inexplicables hasta la vuelta a casa, ya en el autobús, con la cabeza apoyada en el cristal, mirando el atasco de entrada a madrid por la A-1. Y he pensado que cómo yo, defensora a ultranza del destino y su kandinsky gigante, he podido pasar por alto ese detalle. Pues claro. Si repites un año y haces el segundo ciclo en el hospital que más lejos queda de tu casa, seguro que es por algo, aunque no alcances a entenderlo.
¿Sería para conocer el maravilloso servicio de neumo de la princesa? ¿O para aprobar pediatría el año que la regalaban? ¿O sería, quizás, para que se reunieran las condiciones adecuadas para acabar yendo a cuba con dos de mis mejores amigas?
No lo sé.
Lo maravilloso del destino, es que es imposible leer sus razones. Aunque asomes la cabeza para ver qué pone, te diría como sergio aquel primer día:
En la coca cola de media mañana, carmen y yo lo comentábamos con una mezcla de excitación (las siguientes deberíamos ser nosotras) y, como no, envidia. Supongo que es inevitable. Me refiero a pensar que ahí deberías estar tú, y no encerrada en la biblioteca... Creo que me quejaba de eso, de que ésa debería ser nuestra situación, y no la real.
-No sé, supongo que sí, pero no tiene marcha atrás... Las cosas siempre pasan por algo, pero a veces, no somos capaces de ver el por qué en el momento...
Eso me ha dicho carmen y luego el tema se nos ha ido, como siempre nos pasa. Algo hemos contado del fin de semana o de lo horrible que va a ser nuestra vida a partir del día 13 (o incluso el 11) cuando todo el mundo esté de vacaciones menos nosotras... En fin, que no he vuelto a pensar en el por qué de las cosas inexplicables hasta la vuelta a casa, ya en el autobús, con la cabeza apoyada en el cristal, mirando el atasco de entrada a madrid por la A-1. Y he pensado que cómo yo, defensora a ultranza del destino y su kandinsky gigante, he podido pasar por alto ese detalle. Pues claro. Si repites un año y haces el segundo ciclo en el hospital que más lejos queda de tu casa, seguro que es por algo, aunque no alcances a entenderlo.
¿Sería para conocer el maravilloso servicio de neumo de la princesa? ¿O para aprobar pediatría el año que la regalaban? ¿O sería, quizás, para que se reunieran las condiciones adecuadas para acabar yendo a cuba con dos de mis mejores amigas?
No lo sé.
Lo maravilloso del destino, es que es imposible leer sus razones. Aunque asomes la cabeza para ver qué pone, te diría como sergio aquel primer día:
No lo vas a entender...
miércoles, mayo 16, 2007
martes, mayo 15, 2007
más azúcar
Ancohe (en realidad ha sido esta mañana, pero no puedo evitar pensar que fue anoche, porque iba a meterme en la cama), me acosté con ganas de llorar. De esas ganas de llorar porque sí, sin motivo concreto, que tanto me joden y que tan a menudo me vienen. Anoche, además, no tenía excusa: ni exceso de hormonas, ni disgustos varios... Nada. Aparentemente, todo perfecto, así que no había explicación. Ganas de llorar porque sí y punto. Aguanté lo que pude, terminé el horrible tema 14 de derma y me metí en la cama, prometiéndome a mí misma no llorar. Y lo cumplí.
Esta mañana (bueno, en realidad era mediodía, pero me acababa de levantar...) me he despertado y las puñeteras ganas de llorar seguían ahí. He recordado que había quedado para comer y ni siquiera eso me ha servido para apartar las lágrimas. He querido meterme debajo de las sábanas y quedarme allí hasta que se me pasara, pero la cita y mi propio orgullo me han obligado a salir. Ya en la ducha, he pensado que hacía ya bastante que esto no me ocurría. Le he echado la culpa a los exámenes, como hago siempre que no quiero pensar mucho o no me siento capaz de enfrentarme a mi realidad, y entre champú y mascarilla he recordado a pastora y he pensado que al salir, escucharía, sin duda, día tonto, para al menos sentirme comprendida. Pero al salir y buscar en la estantería -descolocadísima, por cierto- he encontrado el CD que buscaba y, a su lado, el primero, que ringo me grabó, y he decidido cambiar de idea y escuchar ése. Buena elección. He reencontrado una canción que ya casi había olvidado y que viene al pelo como nueva entrega de estos, ya clásicos, momentos pastelosos patrocinados por polisaria
Esta mañana (bueno, en realidad era mediodía, pero me acababa de levantar...) me he despertado y las puñeteras ganas de llorar seguían ahí. He recordado que había quedado para comer y ni siquiera eso me ha servido para apartar las lágrimas. He querido meterme debajo de las sábanas y quedarme allí hasta que se me pasara, pero la cita y mi propio orgullo me han obligado a salir. Ya en la ducha, he pensado que hacía ya bastante que esto no me ocurría. Le he echado la culpa a los exámenes, como hago siempre que no quiero pensar mucho o no me siento capaz de enfrentarme a mi realidad, y entre champú y mascarilla he recordado a pastora y he pensado que al salir, escucharía, sin duda, día tonto, para al menos sentirme comprendida. Pero al salir y buscar en la estantería -descolocadísima, por cierto- he encontrado el CD que buscaba y, a su lado, el primero, que ringo me grabó, y he decidido cambiar de idea y escuchar ése. Buena elección. He reencontrado una canción que ya casi había olvidado y que viene al pelo como nueva entrega de estos, ya clásicos, momentos pastelosos patrocinados por polisaria
TENGO TIEMPO, TENGO GANAS,
TENGO AMOR DENTRO MI CAMA.
TENGO UN CHISTE QUE NO CUENTO
PA' REÍRME YO POR DENTRO.
TENGO MUCHA MALA LECHE
CUANDO ALGO SE ME TUERCE.
TENGO LUNAS, TENGO SOLES,
TENGO UN TÍO QUE ME PONE,
TENGO, TENGO, TENGO Y RETENGO,
Y LO QUE SOBRA, ME LO VENDO
Y ASÍ, ASÍ, DISFRUTO EL ESTRAPERLO.
TENGO UN TÚNEL Y UN LUCERO
P'ALUMBRAR LO QUE MÁS QUIERO.
TENGO UN NUDO EN LOS TACONES
Y CAMINO A TROMPICONES.
TENGO CHISPAS Y JALEO
SI SIGO TU CONTONEO.
TENGO GANAS DE QUERERTE,
DE ROBARTE Y DE TIMARTE.
Pues sí, lo veo todo mejor...
sábado, mayo 12, 2007
lunes, mayo 07, 2007
martes, mayo 01, 2007






